Entonces, yo... A Juan Carlos Vásquez
Esta es la mano con sus dedos y con sus uñas, el esfuerzo flexionando, la secuela que se hunde en el tiempo imponiendo una sanción por cada quiebre de tinta.
Este no es el poema, esta es la vida que me trajo al mundo, lleno de huesos y de sangre.
Este no es el infierno, Este es el deseo desfragmentando las articulaciones en un grado de calor de un cuerpo en atmósfera.
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